29 julio 2007

1491: Una nueva historia de las Américas antes de Colón

En mis periplos por los diversos países americanos donde he tenido la suerte de vivir o pasar largas temporadas (Bolivia, Costa Rica, Ecuador, México...) , nunca me han faltado dos cosas como persona nacida en España: el reproche por la conquista y el reconocimiento por la "madre patria", obviamente nunca procedentes de las mismas personas (ni de los mismos sectores sociales).
En Bolivia le añadían además: ¡y eso en Bolivia! el país americano con mayor porcentaje de indígenas. Obviamente no son conscientes de la situación actual de los indígenas estadounidenses.
El libro de Charles C. Mann que titula esta entrada es una visión de lo que debía ser América antes de la llegada de los Europeos. Basado en los últimos estudios arqueológicos y antropológicos, nos da una imagen de América muy distinta a la que tradicionalmente nos han dado.
En una Europa recién salida de la Edad Media, la América precolombina, estaba poblada por sociedades tan complejas, avanzadas y populosas como las europeas, si no más.
Que la conquista española fue un desastre humanitario y un abuso mayúsculo, no lo pone en duda nadie, que los asesinatos, torturas, violaciones y demás era la norma (todo bendito, eso sí), está claro, pero que un país relativamente pequeño como España, pudiera conquistar con tanta facilidad un continente entero, es lo que se pone en duda en este muy recomendable libro.
Resumiendo, el libro nos viene a decir, que los mejores soldados fueron el General Viruela y sus secuaces, y que sin ellos hubiera sido imposible haber conquistado América. De modo que si Hernán Cortés y Francisco Pizarro fueron capaces de acabar con dos imperios, el azteca y el inca, tan fácilmente, no fue solamente porque se aliaron con los indígenas que vivían bajo el yugo de esos imperios, si no, y sobre todo, porque para entonces esos imperios estaban demográficamente diezmados por las enfermedades traídas por los españoles. Lo mismo para el resto de europeos conquistadores, con la única diferencia que mientras los españoles expoliaban las tierras para llevarse las riquezas de vuelta a su país, los ingleses, entre otros, expoliaron las tierras ¡para quedárselas!
Esto no justifica ni excusa a las potencias colonizadoras europeas, pero lo que está claro es que antes o después el encuentro entre Europa y América se habría producido y aunque se hubiera producido por la vía pacífica, la devastación demográfica se hubiera dado de todos modos, (aunque se hubieran salvado las culturas).
Y no justifica a Europa, porque muchos años después se colonizó otro continente, África, y ahora sí con una superioridad tecnológica apabullante, y sin embargo se diezmó, arrasó, esclavizó y sojuzgó de un modo absolutamente inmoral que sigue aún en nuestros días con nuestra connivencia.
Con esto quiero llegar a dónde empezaba. Cuando me han reprochado la conquista por ser español, lo que están realmente haciendo es dejar aflorar sus frustraciones por la incapacidad de sus propios países de salir adelante, en vez de recapacitar que es lo que se está haciendo mal en el presente para estar como están. España, como nación, ha sido conquistado, diezmado, arrasado, esclavizado y sojuzgado unas cuantas veces a lo largo de su historia y jamás, a nadie, se le ocurriría ir al centro de Roma a pedir que nos devuelvan el oro de Las Médulas, a París a pedir cuentas por la visita napoleónica...
Otra cosa que suelen achacarnos a los españoles y que va ligada a la conquista es la cristianización y la inquisición. Está claro que la llevaron los conquistadores españoles, pero ambas son responsabilidad de la Iglesia católica, apostólica y romana aparte de España, y la Inquisición fue una institución de la Iglesia, que como tal tenía "Santos Oficios" en todos los países europeos, y que mató más gente en Europa (judíos, judaizantes, cátaros, moros, moriscos, mudéjares, homosexuales, gitanos, ateos, brujas, herejes, infieles, apóstatas, gnósticos, ácratas, y un largo etcétera) que en ningún otro sitio.
Como siempre me recuerda Mónica, y siempre le reprocho aun a sabiendas de que es un buen lema, "haz de cada problema una nueva oportunidad"

20 julio 2007

La Regenta

Ayer acabé de leer La Regenta de Leopoldo Alas, uno de los grandes (y no sólo por páginas) libros de la literatura en español.
La Regenta es a la novela rosa lo que El Quijote a las novelas de caballerías. Mientras que el segundo es una sátira de esas novelas, el primero es una novela romántica en sí misma, pero con calidad, demostrando que no es el género lo que da calidad a una obra, si no su autor.
Lo que más me gustó de La Regenta, es la sutilísima ironía con la que el autor se mete con sus personajes, riéndose a cada momento de todos y cada uno de ellos. El tratamiento dado a la iglesia católica, omnipresente en todo el libro, me parece modernísimo y desde luego no hubiera pasado la censura franquista, si alguien del régimen, además de leerlo, lo hubiera entendido.
Y son este tipo de cosas lo que hacen de un libro "un clásico", un libro que puedes leer en cualquier época de la historia y parece que estuviera escrito ayer (aunque con la calidad de los libros publicados hoy en día, esto es imposible), que no deja nunca de ser actual e interesante.
Apenas leo literatura y cuando lo hago, leo clásicos, libros que nunca defraudan y que dejan huella. Además, como no entiendo nada de literatura, con la elección de los clásicos nunca yerro. En los tiempos que corren, donde el marketing lo domina todo, es realmente difícil acceder a literartura (o cine o música) de calidad, y los clásicos literarios (y cinematográficos y músicales) son un valor seguro en una sociedad donde los profesionales no reconocen las obras maestras del pasado.

02 julio 2007

Los Alcornocales

El Parque Natural de Los Alcornocales es uno de los espacios naturales más grandes de España, con más de 170 mil hectáreas protegidas.
Es un bosque mediterráneo donde se da la mayor conjunción de plantas del género Quercus, de toda Europa, con encinas, alcornoques, quejigos morunos, melojos, quejiguetas y coscojas. Además, como gran valor florístico tiene los canutos, nombre local de los bosques de ribera, que, en estas sierras gaditanas, están formados por una impresionante variedad de plantas entre las que destacan el ojaranzo, Rhododendrum ponticum, uno de los dos únicos rododendros de Europa (el otro está en los Pirineos), y ciertos helechos relictos (Psilotum nudum), de épocas terciarias, con las frondes más grandes del continente. Estos canutos, se consideran el bosque que predominaba en la época terciaria, y ejemplos más desarrollados y famosos de ellos son los bosques de laurisilva de Canarias, Madeira y Azores. También hay bosques de estos en China y otros países, pero que ahora nos pillan muy lejos.
Hicimos dos rutas en el parque, una por un canuto, corta y tranquila y otra la subida a El Aljibe, pico de máxima altitud en la zona (1092 m.s.n.m.).
La subida a El Aljibe precisa de permiso emitido por el parque y que te piden los agentes de medio ambiente in situ, así que un día antes nos fuimos a las oficinas del susodicho parque a solicitarlo. Allí nos atendieron con la gracia y salero habitual en ciertos andaluces, que suenan más graciosos cuando cecean. El caso es que como no sabíamos si íbamos a ir tres o cinco, allí nos aconsejaron que: "Mejó que zobre que no que farte", y siguió con la exposición de toda una filosofía de vida basada en ese axioma, con ejemplos desde gastronómicos hasta automolísticos, mientras Jose y Mónica reculaban hacia la puerta y yo mantenía la sonrisa sin explotar en risa abierta. Tras darle las gracias, metimos el imprescindible permiso en un sobre y no volvimos a sacarlo jamás.
Ésta subida comienza en un merendero a un lado de la carretera que une Alcalá de los Gazules con Ubrique (el pueblo del de "é como un toro..."), al principio se hace un poco cuesta arriba, pero antes de que empieces a cansarte ya estás en una parte mucho más llevadera. Las vistas desde arriba son bastante impresionantes, abarcando el mar Mediteráneo, el océano Atlántico y África.
La bajada la hicimos por otro camino, apto para todos los públicos, que bordeaba un arroyo festoneado por adelfas en flor, teniendo la impresión, por momentos, de estar en un jardín chino un tanto hortera con tanta flor rosa, pero que por su naturalidad, valoras debidamente y no deja de ser realmente precioso.
Este caminito llega a la laguna de El Picacho, rodeada de adelfas, quejigos y alcornoques y llena de ranas verdes y meridionales, donde pasamos un muy buen rato viendo ranas y haciendo fotos.
El canuto estaba al borde de la antigua carretera entre Jerez y Algeciras, y era un bosque de ribera muy umbrío, con multitud de plantas, grandes quejigos, alisos y alcornoques enormes. A pesar de lo avanzado del verano y el intenso calor a escasos metros fuera del canuto, en su interior el ambiente era completamente diferente, pareciendo pasar de Andalucía a Asturias en apenas unos metros.
Y las fotos.

Alcornoque y El Picacho al fondo


Detalle de la corteza de un alcornoque a medio sacar


La laguna de El Picacho, con el pico del mismo nombre al fondo. En primer plano una adelfa


Ranita meridional en la laguna de El Picacho. Ejemplar muy pequeño recién metamorfoseado