23 abril 2010

Masai Mara

Uno de los más míticos espacios naturales africanos, el Mara, es la continuación en Kenia del Serengeti tanzano; paisajísticamente son muy similares, aunque en Serengeti sobresalen los kopjes y en Mara el río del mismo nombre, donde los cocodrilos se dan sus banquetes a base de ñu.
Fuimos a un campamento de unas características únicas en la zona: alquilas el campamento entero (10 plazas), tú traes la comida y aquí un cocinero a tu disposición te la cocina. Un masai, guía diplomado nivel bronce y preparando el plata, te enseña toda la zona y otros dos masais cuidan el campamento.
No está vallado, de modo que los animales se pasean sin ningún problema, por lo que los masai te acompañan a todos los lados por la noche.
El sitio te da una libertad que ni existe ni entienden en los hoteles que atienden al turismo tradicional. Para estos hoteles, que tú quieras hacer lo que te dé la gana y cuando te dé la gana no entra en sus cabales y eso es lo que más me gustó del campamento: no hay horarios, no hay imposiciones, no hay actividades programadas, todos están realmente a tu disposición para hacer lo que tú quieres hacer, no lo que otros dicen que tú quieres hacer.
El campamento pertenece a una pareja de argentinos y lo conocimos a través de otra pareja de argentinos con los que fuimos, acompañados de sus tres hijos, otro argentino de la ONU y dos españolas que también trabajan en la ONU. En total, justo las 10 personas que copan el sitio.
Como buenos argentinos, las dos noches prepararon sendas barbacoas (asados en argentino), donde se confirma que son unos auténticos maestros, y mientras se hacían, charlábamos alrededor del fuego vigilados bien de cerca por las hienas.
Los safaris además de espectaculares fueron prácticamente en exclusiva. El primer día vimos en todo el parque otros dos coches. Según nos contaron, en temporada alta, julio y agosto, hay unos cuantos más. Lo siento por los que vengáis en esas fechas, aunque para compensar es cuando se da el paso migratorio de la gran manada y la gente, morbosa ella, se aposta en las terrazas del río Mara para ver cómo meriendan los cocodrilos.
Como estamos en la época lluviosa el paisaje estaba teñido por pastos verdes y los animales estaban todos bastante gordos.
Vimos casi de todo, nos faltó leopardo y rinoceronte, éste último muy escaso en el parque. Elefantes, jirafas, ñúes, cebras, topis, eland, kongoni, impala, gacelas de thompson y de grantd, reduncas, búfalos, babuinos, monos, hienas, chacales, leones y guepardos, además de innumerables aves y otros pequeños mamíferos.
Casi al finalizar el primer día vimos un festín, que es el que se dan los buitres cuando encuentran un animal muerto.
La fiesta era de las grandes puesto que el invitado de honor era un elefante y allí había más de 60 buitres de al menos 3 especies y cinco o seis hienas, llenas de elefante.
Por la noche cogimos nuestras cosas y fuimos a ver la puesta del sol a un lugar en alto sobre la sabana, donde suelen llevar los lodge a los turistas por 150 $ por cabeza.
Unas cervezas y unos vinos argentinos para despedir el día.
Éramos un grupo un tanto heterogéneo, pero resultó, y lo pasamos tan bien, que quedamos el viernes para una cena mientras veíamos fotos del Mara.
Por cierto que la cena fue de pasta fresca hecha por un italiano que vive por aquí y que al igual que nosotros no viajamos sin nuestro jamón, él no viaja sin sus máquinas de pasta.
Ni que decir tiene que el tan manido dicho de la pasta fresca frente a la empaquetada, se queda corto. Nada que ver.
¡Eh! ¡Cuidado!
Aquí empiezan las fotos, no te las saltes mientras le das a la ruedecita del ratón para ahorrarte mi rollo.

Nada más llegar y a escasos metros de nuestras tiendas, ¡sin vallar!, estaba este grupo de leones esperando la noche para ponerse las botas de nuevo


Foto: Mónica López Conlon
A escasos metros de los leones, pasaba este rebaño de vacas masai. Los pastores masai armados como siempre con sus temibles palos. Los más afortunados tienen además un arco con flechas y/o un machete


Curiosa formación de nubes frente al campamento


A la mañana siguiente fuimos todo el día al parque a ver animales y la verdad es que tuvimos suerte porque vimos casi de todo. Este búfalo estaba, bien rebozado en barro, rumiando el desayuno


Dos reduncas ven la vida pasar... y los turistas


El primer grupo de guepardos que vimos era de tres machos jóvenes, seguramente hermanos, que estaban descansando a la sombra de una acacia


Esta cría de guepardo pertenece a otro momento, estaba con su madre por ahí, jugando con su cola y persiguiendo mariposas: lo normal en un cachorro


Justo cuando se le había escapado la mariposa


Y junto a su madre oteando el horizonte


Un grupo de leones con las barrigas muy hinchadas después de un buen atracón, se solazan a la sombra de una mínima acacia que les hace girar alrededor de ella como una aguja por la esfera del reloj. Estaban jadeando fuertemente tratando de perder calor


Cachorro de león apoyado en la abultada barriga de un macho, tan abultada que el cachorro no debe ni estar cómodo de tan estirado que tiene el cuello. Delante de la barriga sobre la que se apoya hay otra enorme barriga


Este es otro grupo de leones, en este caso tres machos solitarios que debe ser que todavía no han pillado harén. También a la sombra de una acacia haciendo la digestión


Después del safari nos fuimos con el guía masai y una amiga, a dar una vuelta por la zona del campamento. Vimos cebras, topis, gacelas y algún que otro bicho. Resultan mucho más bonitos vistos desde el mismo suelo que ellos pisan


La llanura Masai plagada de acacias y animales


Los masai se mueven por estas zonas como si no existieran los animales


Atardecer del primer día


Otra vista de la sabana


A la mañana siguiente volvimos a coger los coches para dar otra vuelta, esta vez mucho más corta. El día no fue tan intenso ni tan productivo, pero siempre que sales a dar una vuelta por estos lares ves algo por lo que merece la pena haber salido


Un chacal de lomo negro


Dos topis se disputan la atalaya formada por las termitas. No tengo muy claro por qué, pero les encanta subirse a los termiteros, es raro el termitero sin su topi. Seguiré investigando


El mundialmente famoso río Mara, el que tiene que cruzar el gran rebaño viniendo de Serengeti y en el que los cocodrilos se ponen las botas


Un cocodrilo, con la mitad de la mandíbula superior amputada, espera pacientemente la llegada de la manada


Un hipopótamo dispersa sus excrementos con la cola para que todo el mundo pueda saber todo lo que hay que saber de un hipopótamo

Y eso fue casi todo del Masai Mara, el resto fueron un par de festines (agrupación de carroñeros para dar buena cuenta de un cadaver) que se merecen por sí mismas una entrada, que próximamente podréis ver.

21 abril 2010

Soul Boy

Una ONG alemana en colaboración con el equivalente alemán del Instituto Cervantes, el Instituto Goethe, ha realizado una película en Kibera (el mayor poblado chabolista del este de África), con gente de Kibera y mayormente para gente de Kibera: Soul Boy.


Está interpretada en suahili y subtitulada en inglés, aunque decir suahili es mucho decir, puesto que lo que se habla en los arrabales de Nairobi es una especie de jerga derivada del suahili llamada sheng.
La película muestra la vida en Kibera de un modo por encima pero suficiente para hacerse una buena idea de cómo son las calles, las casas y las relaciones vecinales.
Además muestra el periplo que mucha gente sigue, yendo de este barrio, uno de los más pobres de Nairobi hasta el barrio más lujoso, Karen (donde vivía Karen Blixen, la autora de Memorias de África)
No voy a decir que sea una gran película, pero me sorprendió gratamente y desde luego es muy recomendable y mucho mejor que lo que estamos acostumbrados a ver en las pantallas de cine.
Como sé que no la vais a ver (tampoco lo tendriáis fácil) os cuento que en un momento de la película, el niño protagonista, un chaval de unos 13 años que ha crecido y vive en Kibera, acompaña a un familiar que sirve en una casa de Karen y entabla una pequeña conversación con el "señor de la casa".
Con una sonrisa de oreja a oreja (como durante gran parte de la película) y una ingenuidad impropia de quien vive en un sitio como Kibera, le pregunta que si es feliz, a lo que el señor, con una casa impresionante con caballos en el jardín y todo (perfectamente real en un barrio como Karen) le contesta, con seriedad, que no lo sabe.
Es muy obvio y directo, pero muy real, y es que la felicidad no se basa en el dinero.
Lo dicho: una pequeña película muy recomendable.
Pincha aquí si quieres ver un vídeo promocional de la película.

20 abril 2010

Jaula de Oro

Siempre he dicho que nunca viviría en una "Jaula de Oro"... y ya llevo algo más de tres meses en una.
Podría tratar de justificar esta paradoja, pero no lo creo justificable.
Las cosas malas que tiene vivir de ese modo son tan obvias y tan palpables diariamente, que resulta poco creíble cualquier justificación.
Lo que pasa que cuando por fin, por circunstancias de la vida que te lleva por caminos inesperados, te ves viviendo como piensas que nunca vivirías, empiezas a ver la otra cara de la moneda, las cosas buenas.
Por supuesto que tu estilo de vida cambia radicalmente, y el cambio menos importante es debido al cambio de continente, país, cultura, sociedad y "amistades".
Al principio cuando vinimos aquí, además de que era una buena oportunidad de trabajo, pensamos en vivir en Nairobi lo menos posible y tratar de salir y conocer este maravilloso país que es Kenia.
Pero poco a poco te vas dando cuenta de algo de lo que inconscientemente eras consciente, y es que vas a pasar más tiempo en Nairobi del que esperabas/deseabas.
Y te adaptas a tu nueva situación, y las cosas buenas las aprecias cada día más, y las cosas malas las interiorizas de tal modo que acaban formando parte de tu rutina, como antes lo era coger el metro y pasar casi una hora dentro de él en cada trayecto, aguantar un tráfico horrible, una contaminación apestosa y una sociedad decadente, cada vez más egoísta, superficial y prescindible.
Sigue sin gustarme vivir en una gran ciudad, es igual que sea Madrid o Nairobi, las dos únicas donde he vivido; ambas tienen cosas buenas y cosas malas. De Nairobi todos hemos oído miles de cosas malas y muy malas, (por algo es llamada entre los anglosajones "Nairobbery", un juego de palabras con robbery=robo por la fuerza).
Las cosas buenas de Madrid son también muchas y muy apreciables, sobre todo ahora que adolezco de ellas, como pasear por la calle a cualquier hora sin problema, vivir sin seguridad las 24 horas en tu casa y no preocuparte mucho por la inseguridad.
Las malas, muchas de ellas tan interiorizadas y asumidas como normales que no las percibimos como tales hasta que no sales de allí, además de las ya mencionadas, serían vivir en pisos diminutos sin jardín ni nada parecido a naturaleza.
En Nairobi no puedes caminar por la calle una vez es de noche, incluso ir en coche es potencialmente peligroso siendo común los secuestros-express; pero puedes tener una casa con un jardín increíble lleno de naturaleza y sin escuchar el tráfico cosntantemente, por el precio por el que en Madrid tienes un pequeño apartamento.
Los fines de semana en Madrid puedes ir a un montón de sitios increíbles y hacer un montón de actividades diferentes, lo mismo que en Nairobi, solo que los sitios increíbles son el destino de miles de turistas que hacen un viaje de "una vez en la vida"
Estos sitios increíbles de "una vez en la vida" son los que hacen que a pesar de haber dicho que nunca viviría en una "jaula de oro", me merezca la pena vivir en una.
Consciente de lo bueno y lo malo de vivir en Madrid o Nairobi, lo que tengo claro es que prefiero vivir en un pequeño pueblo en contacto directo y diario con la naturaleza, como vivimos en Pacuare o en Gorongosa, aunque también tiene sus partes negativas.
Y es que, parafraseando la famosa frase: "Nada es perfecto"
(De algunos de estos sitios estoy preparando próximas entradas aquí, pero es que tengo tantas fotos que me llevará todavía un tiempo publicarlas)

13 abril 2010

Una precuela de Avatar

Ya hablé aquí de la película que ya es la más taquillera de la historia, Avatar, y de su infantil aproximación de un problema tan extendido y común por todo el mundo como es la expoliación que los ricos hacemos de los recursos naturales de los (iba a escribir pobres) que miden la riqueza por parámetros desconocidos para nosotros, pero seguro que más acertados.
Como el éxito de la película ha sido espectacular, ya se están planteando hacer una trilogía, pero aquí os presento una de las miles que podrían ser sus precuelas; ya sabéis, esas películas que salen después de las trilogías y que suelen contar acciones sucedidas antes de las mismas y que explican muchas cosas inexplicadas.
El documental es de Survival, la organización más importante y activa por la lucha de los indígenas, sus tierras y sus derechos.
Y la historia, como tantas otras, bien podría haber inspirado a Avatar, de hecho, quizá podrían denunciar a los productores de la película por plagio.
Es corta, así que recomiendo que la veáis.
No cuenta nada nuevo y, aunque está muy bien realizada, no es especialmente buena, pero es un buen ejemplo del expolio estilo Avatar, tan común en nuestro mundo.




Hay una cosa que no comparto con los indígenas, y es que uno de ellos en un momento del vídeo dice que si les echan de sus tierras y les quitan lo único que tienen les espera una vida de perros, pero viendo cómo vive la mayoría de la gente aquí y cómo tienen aquí a algunos perros, desde luego no sería un mal cambio.
La comida más tradicional, y barata, aquí es el ugali, una harina que acompañan con todo y es mucho más barata que el pienso para perros.
Podéis verla completa pinchando aquí.

08 abril 2010

El Jardín de las Delicias

Así es nuestro particular jardín, una delicia donde a cada paso descubres un pequeño, o no tan pequeño, detalle al que "necesitas" inmortalizar.
La parte "infernal" se queda allende los muros electrificados.
La casa es increíble, es antigua y quizá por eso tiene ciertos detalles, digamos, cutres, pero nada que Cornelius no pueda solventar (Cornelius es la persona que trabaja en nuestra casa, es un tío de lo más competente y simpático, además, y para mi gran asombro, ayer mientras yo escuchaba a Mongo Santamaría le reconoció como música cubana, aunque no sabía quién era).
El caso es que como la parte interior todavía no está muy presentable, me voy a esperar un poco y de momento os pongo unas fotos del jardín.
Primero empecemos por los camaleones y similares, motivo más que importante a la hora de alquilar la casa.

Una hembra de camaleón de Jackson, como podéis observar tiene tres pequeños cuernos


El macho de la misma especie con los cuernos mucho más grandes y largos. Siempre están juntos, no sé si es que es la época de apareamiento o es el comportamiento habitual de la especie, tendré que mirarlo, pero el caso es que desde que les vimos hace ya más de un mes han permanecido más bien juntos


Otra foto del macho donde se pueden observar las peculiares manos y pies de los camaleones


Un escíncido en el muro que rodea la casa


La misma lagartija jugando al escondite... y perdiendo


Una salamanquesa de una especie que todavía no he identificado, pero que no es la típica de las caseras de por aquí. Ésta es muy pequeña, unos cinco centímetros incluída la cola


Una pluma sobre una hoja seca (para los de siempre, decir que no está colocada, aunque sé que no me vais a creer). La pluma podría ser de un ratonero de Augur, que hemos visto por el jardín


Un pequeño escarabajo sobre un alóe


Alas de una mariposa (el resto de la mariposa no estaba al lado) sobre hoja; ésta tampoco está colocada


Un tipo de planta crasa sobre el gran árbol de Roselyn


Detalle de una flor. Los hilillos que hay entre los estambres no sé lo que son


Detalle de la flor de pascua. Lo que la gente compra como flor de pascua no es la flor si no que son unas hojas que toman un color rojo muy intenso. Hay varias plantas de pascua en el jardín


Una bromeliácea, con todas las axilas de sus hojas llenas de agua. Todos los días las reviso a ver si algún día me encuentro alguna rana bañándose en alguna de ellas


Varias vainas de acacia abiertas mostrando algunas semillas de su interior. Está sí está colocada, para qué os voy a engañar


Detalle del interior de una flor de no sé qué planta (¡tengo tanto que aprender!)


Parte central de un flor parecida a una margarita


Y esto es todo de momento, supongo que iré sacando más capítulos del Jardín de las Delicias.
Este fin de semana nos vamos al Massai Mara, principal punto turístico de este país, y que, como sabéis, es la continuación del Serengeti tanzano. La mayoría de la gente visita estos parques en la época seca y ahora es la época húmeda, así que me apetece bastante, porque el cambio debe ser espectacular. Ya os contaré.

01 abril 2010

Thigiri Ridge, New Muthaiga, Nairobi, Kenya

Pues esta es nuestra nueva dirección, a la que, ya sabéis, no debéis enviar nada pues nada llegará. Para esas cosas usamos una apartado postal (aquí llamados P.O. BOX) al que ya hemos probado que nos llegan las cosas: unos libros encargados a Amazon.com, que llegaron bastante bien y antes del plazo establecido y sin problemas en la aduana, parece ser que Amazon.co.uk y Amazon.es, sí tienen problemas en la aduana; la otra cosa que nos ha llegado es algo de lo que hablaré en breve).
La casa es de una sola planta con cuatro habitaciones, una con baño, otro cuarto de baño compartido, cocina grande con despensa, salón comedor, garaje para un coche y dos cuartos para personal interno (que son de vergüenza ajena y que, aunque no tendremos internos, trataremos de adecentar para que se puedan sentir más cómodos los guardas y el jardinero cuando los usen) y el jardín.
El jardín es espectacular, no sólo por el tamaño del mismo sino, y sobre todo, por los árboles que tiene, algunos enormes, otros muy bonitos y otros apetitosos, como un aguacate y tres mangos.
Os dejo con las fotos.

Vista de la casa desde el frente, la última puerta, de madera, es la del garaje, como los dueños son indios, tiene una figura hindú encima


Parte frontal y trasera de la casa, hay una pequeña escultura en el jardín y un hueco cubierto por una reja que se puede usar a modo de barbacoa


Un árbol Roselyn, el más grande del jardín, no lo abrazas entre dos personas


Vista panorámica de la casa, a un lado, y de parte del jardín

Pues nada, ya iré poniendo más fotos del jardín y de la casa por dentro cuando la tengamos un poco amueblada.

23 marzo 2010

Swara

La Sociedad de la Vida Salvaje de África del Este es uno de los grupos conservacionistas más antiguos de Kenia, con orígenes en la era colonial.
Ellos son los editores de Swara, que significa antílope en suahili, y que es una revista trimestral que está muy bien, parecida al Quercus que compro desde hace más de 20 años en España.
Pero no estoy aqui para hablar de la revista, si no de lo que aconteció con ella.


El sábado compramos la revista en una librería que hay en el centro comercial donde solemos ir; estábamos paseando haciendo tiempo para entrar al cine y la vimos, y como el anterior número nos gustó, la compramos.
Una vez en el cine Mónica metió la revista, entre otras miles de cosas, en un bolso de tela de capulana o kanga, de esas telas africanas llenas de colores.
Sin cremallera ni nada. ¿Para qué?
Al llegar a casa rebusco en su bolso para leer la revista, que ni había sacado del envoltorio plástico, y como no estaba me extraño, hasta que Mónica me da una idea de lo que ha podido suceder: no queriendo estar en su bolso al lado de pañuelos usados de las últimas tres semanas, la revista ha preferido tirarse del bolso y quedarse sola en el cine.
Claro, mi reacción, aparte de la incredulidad, no fue comprensiva, y ya daba por hecho que debíamos comprar la revista otra vez.
Pero: ¡Esto es África!
Y aquí las cosas no funcionan como estamos acostumbrados.
Regresé al cine y pregunté a la chica de la taquilla que preguntó al gerente que preguntó al de las palomitas que preguntó al acomodador que preguntó al que limpia las salas que preguntó a su compañero que estuvo trabajando el sábado que preguntó a la chica de la taquilla que me remitió al gerente.
El gerente se metió en una habitación y después de unos cuantos minutos salió y me preguntó que qué revista era. Se lo dije y me dijo que sí, que el sábado habían encontrado una y que como estaba cerrada (y a nadie le debía interesar) pues la devolvieron a la librería de abajo. Me acompañó a la librería, cojió una y me la dio.
Así de simple.
Me pongo en situación en España tras haber perdido un Quercus en un cine y la respuesta del primero al que hubiera preguntado sería algo así como: No (con cara de asco y como diciendo: "¿tú estás tonto, o qué?"). Y se habría quedado pensando en la revista que tiró a la basura el sábado porque no salían tetas.
Y es que aquí, a pesar de todo los problemas de seguridad existentes, todavía somos personas, no simplemente clientes. Y si hay una revista caída en el suelo del cine es porque una persona se la ha dejado y si regresa se acordarán y se la devolverán.
En España, una revista caída en el suelo del cine es de un cliente que la ha tirado y si me interesa me la quedo y si no la tiro, y si vuelve a por ella es que el cliente "está tonto" y como ya no te deben nada pues a tomar por saco. Eso sí, la próxima vez que pagues en la taquilla te sonreirán tontamente como les han dicho que hay que hacer a los que pagan cuando pagan.
La filosofía ubuntu es fuerte por estos lares.
Afortunadamente.

17 marzo 2010

¿Natural?

(Edito la entrada a sugerencia de Mónica)
¿Y qué es natural?
Pues es algo difícil de contestar esta pregunta, porque natural puede ser todo y hay circunstancias para todos los gustos.

Viñeta vista en Abstruse Goose
Traducción:
Colonia de hormigas: Natural
Ciudad: Artificial
La distinción entre natural y artificial, siempre me ha parecido algo... artificial


Por ejemplo, en la mayoria de los vertebrados superiores se han descrito comportamientos homosexuales, a pesar de que la iglesia suele esgrimir el comportamiento animal como ejemplo para decir que los homosexuales tienen un comportamiento contra natura.
También dicen, y tratan de imponer, qué comportamientos son naturales y cuáles no.
Algunos comportamientos de lo más natural:
Muchos peces comienzan su vida como machos y según crecen se convierten en hembras.
El apareamiento en grupo es una práctica muy habitual de muchos anfibios.
Si bien se ha considerado tradicionalmente que las aves son mónogamas, se sabe actualmente que entre los huevos de una misma nidada nunca hay un sólo padre, considerándose una estrategia favorecedora de la reproducción.
Todas las hembras se aparean con más de un macho para asegurar la reproducción, único objetivo del sexo como dice la iglesia. La forma del pene de los humanos, única entre los primates, tiene forma de émbolo y está específicamente diseñado para extraer el semen del anterior macho que cubrió a la hembra, en un comportamiento que era completamente natural hasta que miles de años de tradiciones religiosas varias, nos metieron decenas de tabúes con respecto al sexo.
Todas las hembras ofrecen sexo a cambio de otro tipo de favores, ya sean protección o comida.
En los bonobos, o chimpancé enano, los animales más próximos a los humanos, el sexo es un modo de relación social, no sólo un vehículo reproductivo.
En circunstancias extraordinarias, como la cautividad, muchos animales tienden a matar a sus crías.
Algunos animales, entre los que se encuentran muchos primates y los delfines, tienen en la masturbación uno de su pasatiempos naturales favoritos.
La iglesia siempre dice que el hombre no puede comportarse como el resto de los animales, pero exige que el sexo tenga exclusivamente fines reproductivos, que es lo más parecido a comportarse como animales.
El sexo es la segunda necesidad fisiológica que el hombre debe cubrir, sólo la alimentación es más imperiosa.
No cubrirla, puede suponer todo tipo de trastornos, tanto físicos como psicológicos, así que es normal que aquéllos que durante años reprimen lo natural y no cubren sus necesidades sexuales, tengan comportamientos no normales, desde las desviaciones sexuales más variopintas, de las que todos estamos hartos de escuchar, hasta negar las mismas deviaciones y encubrir a quienes las llevan a cabo.
En este breve artículo se hace un repaso de algunos de los casos más famosos. Aquí algunas declaraciones al respecto interesates.
Y en esta viñeta se resume perfectamente lo que trato de exponer con esta entrada.

15 marzo 2010

Bolsas de plástico

Una cosa que llama la atención allá por donde uno vaya, es la cantidad de bolsas de plástico que se pueden ver por todas partes, tiradas, inservibles ya y, muy habitualmente, reunidas en vallas de alambre de espino, formando parte de los paisajes de medio mundo. Especialmente abundantes son también las acumuladas en las cunetas de las carreteras y las calles.
Estas bolsas llegan a cualquier sitio, no sólo donde se usan o producen; y tanto es así, que estando hace años en los canales de Tortuguero, zona de Costa Rica renombrada por su prístina naturaleza, estuvimos un buen rato tratando de identificar un ave en el extremo de una rama, que no era más que una bolsa de plástico movida por el viento. (Aquí podéis los que me conocéis, hacer los pertinentes chistes sobre mi renombrada vista de lince)
Si no hubiera bolsas de plástico, que no se degradan o tardan miles de años, por lo que nunca una se ha degradado todavía, el mundo sería un mundo mucho más limpio.
Y esa es la impresión que se ha llevado Mónica en su visita a Ruanda, país donde desde hace algo más de tres años se han prohibido completamente las bolsas de plástico. Cualquier otra basura que se tire en las cunetas o en la calle, se degradará en poco tiempo y en poco tiempo el resultado es que, según me comentaba Mónica muy asombrada, Ruanda es el país más limpio que ha visto.
Y no son sólo las bolsas en las que solemos meter la compra, también son los plásticos que habitualmente y de manera redundante e innecesaria, envuelven multitud de productos.
Pensemos por ejemplo en un tubo de dentrífico. Está el tubo que contiene la pasta. Este tubo está dentro de una caja de cartón, que ya es innecesaria y que además suele tener una impresión que la hace difícilmente reciclable. Pero es que además, esta caja de cartón está envuelta, y precintada justifican, por papel de celofán.
Cuando por fin pasamos por caja para pagarlo, nos lo entregan en una bolsa de plástico, que casi nadie rechaza.
Llegamos a casa y tiramos a la basura la bolsa, el precinto de celofán y la caja.
Como somos tan ecologistas, tiramos cada cosa en su cubo.
En Ruanda se ahorran todos estos innecesarios y superfluos envoltorios, así como las bolsas plásticas más comunes, lo que hace de este país, un país mucho más limpio y menos contaminado (entre los muchos beneficios que tiene no usar bolsas de plástico).
Así de fácil.
Y si Ruanda puede hacerlo...
Así que, procura reducir al máximo el uso de este material, eligiendo productos sin embalajes superfluos (es la primera, y más importante, R de la regla de las tres R: Reducir el consumo, Reusar los bienes consumibles y Reciclarlos al finalizar su vida útil, y que prácticamente se ha visto reducida a la última que es la única que puede aportar un beneficio a alguien que no seas tú o el medio ambiente).
Y si viajas a Ruanda acuérdate de no llevar nada de plástico ya que su entrada en el país también está prohibida (vale lo reconozco, esto puede ser exagerado, una buena bolsa con cierre de cremallera es imprescindible si quieres pasar unos cuantos días paseando por sus increíbles selvas de montaña llenas de gorilas y preservar tus cosas de la lluvia, pero yo sigo usando las primeras que compramos para ir a Costa Rica en 2003; no todas, pero sí muchas).

01 marzo 2010

Ngong Hills

El sábado fuimos con una excursión organizada por el centro recreativo a Ngong Hills (Colinas Ngong), unas montañas cercanas a Nairobi.
Como no podía ser de otra manera, éramos demasiados, ya sabéis, básicamente me sobraban todos menos una.
Pero la verdad es que tenía sus cosas buenas, te dejaban en un lado del camino, caminabas unas 4 horas y te recogían al final de la ruta, de modo que no tenías que volver.
Después de la marcha, accesible para casi cualquiera, a parte de para unas japonesas que acabaron hechas sushi, teníamos reserva para comer en un restaurante famoso de la zona donde mucha gente de Nairobi va los fines de semana: Oleopolos, que parece el nombre del de la película Zorba el Griego.
La especialidad del restaurante son los asados de carne, básicamente carne de pollo (cucu choma), cabra (mzuri choma) y vaca (nyama choma), todas de razas massai y criadas por massai, los ganaderos-pastores de la zona.
Un grupo de argentinos que comió con nosotros se sintió como en casa, a falta del mate.
En el restaurante no había cubiertos, ni para servirte ni para comer, así que es un sitio muy recomendable, especialmente para ir con niños "educados" en nuestro "civilizado" mundo.
Poco antes de entrar al restaurane vimos una cabra a la que arrastraban de una pata y que oponía una fuerte resistencia, además de berrear a todo pulmón; obviamente sabía adónde iba.

La primera cuesta medio empinada ya puso a todos en su lugar


Uno de los guardas del servicio de parques nacionales que nos acompañaba por motivos de seguridad; se puede ver que está tenso y alerta ante los innumerables peligros que nos acechan, y que no deja de agarrar con dedicación su Kaláshnikov. En este país la seguridad de los mzungu es unos de los mayores negocios, así que cualquiera les dice que un sitio es seguro


Una vista de las colinas; todavía quedaban retazos de lo que debió ser un increíble bosque de montaña africano, uno de los ecosistemas más amenzados de este continente


Mónica trata de agarrarse a un árbol; el viento era terrible y apenas podías caminar, por lo que terminamos la ruta a gatas

Las Ngong Hills son famosas por la cantidad y diversidad de flores y mariposas, aquí van unas cuantas flores; las mariposas se las llevó el viento. Como desgraciadamente todavía no sé de qué flores se tratan, no pongo comentarios:






Los hermanos de estos compartieron mesa con nosotros:

Derechitos al Oleopolos


Desde la terraza del restaurante se podía divisar el valle del Rift y las tormentas que caían, nosotros tuvimos suerte con el tiempo, nublado, sin calor y sin lluvia. Hoy me han preguntado cuando era la época lluviosa en mi país, al principio me he quedado un tanto desconcertado y luego he contestado que en primavera y otoño, pero citando los meses, que si no no se enteran

Y eso ha sido todo, una bonita excursión que es más fácil de hacer si te llevan y te recogen puesto que al no ser circular, se haría muy larga la ida y la vuelta.