27 septiembre 2006

El viento que agita la cebada

Una vez que descubrí que Iñaki no era sólo un nombre de niños, un diminutivo de Ignacio, comencé a usarlo para todo, incluso para ponerlo en los exámenes del colegio, en vez del Ignacio oficial que usaba hasta los diez años.
Un día en el colegio un cura, que además era de Euskadi, durante un examen en lo que era séptimo de EGB, se acercó a mí, vio el encabezamiento de mi control y me dijo: Escribe bien tu nombre. Yo taché mi nombre y con la mejor letra que pude escribí: Iñaki.
Vovió a repetirme: Escribe bien tu nombre. Y yo volví a hacer lo mismo y el cura me dijo que así no estaba bien escrito, así que yo taché el nombre y esta vez también los apellidos y los escribí de nuevo, con idéntico resultado por parte del cura. Ante mi negativa a escribir Ignacio, finalmente el cura cogió mi examen, lo arrugó con rabia y lo tiró a la papelera.
Este detalle, que no me traumatizó más de lo que me formó, hizo que me sintiera más "apegado" a mi nombre y unos cuantos años después y gracias a una ley nueva, me cambié mi nombre oficial de "Ignacio" por la traducción a un idioma cooficial: Iñaki.
Sólo en la seguridad social, y por cuestiones económicas más que otra cosa, sigo siendo Ignacio, en todos los demás documentos oficiales soy Iñaki.
De esto me he acordado recientemente tras ver la última película de Ken Loach, que como todas sus películas me ha parecido excelente, El viento que agita la cebada, cuyo título viene de un verso de una canción tradicional irlandesa. Desde luego recomiendo la película, un excelente ejemplo de cómo se puede llegar a una guerra civil por pequeños detalles. Cuando este verano recibió la palma de oro en Cannes, el premio más prestigioso del cine internacional, un periódico inglés tituló la noticia como ¿Porqué Ken Loach odia tanto a su país? y recibió numerosas críticas por el contenido de la película.
Como en el caso actual de Pepe Rubianes que se puede leer en cualquier periódico, o la suspensión de una ópera en Berlín por mentar a Mahoma, el mundo occidental cada vez se autocensura más y es de agradecer que haya personas como Loach que, independientemente de que compartas sus opiniones o no, no se amedretan a la hora de expresar su opinión. La libertad de opinión es algo muy importante que no debemos perder. Y la tolerancia hacia las opiniones diferentes, algo que dedemos impulsar.
Lo dicho, si podéis no os perdáis la película.

6 comentarios:

Perico dijo...

Pepe Rubianes a mi entender creo que se pasó tres pueblos, pues a mi entender podría haber dicho lo mismo pero con otras palabras. Las descalificaciones sobraban.

Sobre lo que ha ocurrido en Berlín sin comentarios, esto de que ni en nuestra propia casa podamos expresar nuestras ideas no me parece de recibo. ¿Porqué no pierden su tiempo preguntándose porqué los países musulmanes carecen de democracias?

Respecto a lo ocurrido con tu nombre, pues la acción del cura me pareció desafortunada, pero si oficialmente en tus papeles constaba Ignacio, era lo que en ese momento te tocaba escribir en el papel.

Saludetes.

Anónimo dijo...

Pues sí Pepe se pasó y su manera de expresarse falta el respeto a muchas personas, pero también tiene el derecho de opinar lo que le dé la gana como persona. Y como artista no se le debería juzgar por como es como persona.
Ahora además resulta que hay pueblos valencianos que se están planteando cambiar cosas de las típicas fiestas de "Moros y cristianos".
Desde luego los que más protestan en el mundo islámico contra el mundo occidental son los que no quieren kas democracias, por eso que no se preguntan por el fondo de la cuestión.
Gracias.

Perico dijo...

A lo de los "Moros y Cristianos" ¿te refieres por aquello de lo políticamente correcto?

Saludetes.

Anónimo dijo...

No sé si con políticamente correcto te refieres a lo de Moros. Moro es una palabra que se ha convertido en despectiva y no sé por qué. Moro no es lo mismo qu emusulmán, ni es lo mismo que árabe. Moro define a los magrebíes, que ellos no se consideran árabes y no todos son religiosos. Es una pena que se haya usado mal esa palabra porque a mi modo de ver es muy concisa con lo que define y magrebí es una palabra un tanto forzada. De todos modos me refería a que van a quitar de las fiestas de moros y cristianos todo lo que pueda ofender a los islamistas. Me parece autocensura y nadie ha pedido que se haga eso. El problema es que se empieza así pero no se sabe como vamos a acabar y al fin y al cabo la libertad de expresión y opinión es algo a lo que no debemos renunciar por unos cuantos extremistas.

Lorena dijo...

Holaaaaaaaaa!!, la verdad es que yo pienso que el cura también los tenía gordos, porque bueno, puede que en los papeles pusiera Ignacio pero me parece extremista lo de romper el papel porque pongas Iñaki. Es como la Dolores que escribe Lola, está poniendo el nombre con el que responde y se identifica, que al fin y al cabo es el mismo nombre pero de otra manera.
En el tema de los moros y cristianos, uffffffff, esto ya es arena de otro costal pero la verdad, estas fiestas rememoran una parte de la historia de nuestro país, no veo porque nadie se ha de molestar, me parece que enseguida claman al cielo y que miran todo con lupa. Y pienso que si cedemos a todo lo que molesta a los musulmanes las mujeres españolas acabaremos vestidas con un burka, lo que yo os diga.

Anónimo dijo...

Iñaki, me encanta la historia del cura y te define una vez más como cabezota... algo me suena de un aeropuerto y de tu negativa a facturar... Ya apuntabas maneras :)
Cuidaos mucho, un beso, Cris L