04 agosto 2007

C'est la Vie

Por motivos que no vienen al caso, mi hermana Arantxa, con sólo dos años más que yo, tiene un marido, tres hijos, dos casas y un coche. En contraposición yo tengo algo equivalente a una mujer, un fuerte rechazo a la idea de tener hijos, un piso alquilado y una bicicleta.
El fuerte rechazo a tener hijos se ha hecho más fuerte gracias a los tres hijos de mi hermana, y no es que no me gusten los niños o no lo pase bien con mis sobrinos, al revés, precisamente por eso se ha acrecentado ese rechazo: si tengo sobrinos, con todo lo bueno de los niños, ¿para qué quiero hijos, con todo lo malo de niños?
Esta semana estuve en Riaza donde, a falta de mi hermano de viaje por EEUU y mi equivalente de mujer en Mozambique, nos juntamos toda mi familia, padres, hermana mayor y familia y hermana menor.
Estuvimos en algunos de los muy bonitos sitios que hay cerca de esta población en la Sierra de Ayllón, con increíbles melojares, quejigares, y tres de los hayedos más meridionales de la península. Además cuenta con los pueblos rojos y los pueblos negros entre Segovia y Guadalajara y varios pueblos realmente bonitos y llenos de historia en un radio de menos de una hora en coche.

Una pila de leña en Martín Muñoz de Ayllón, bonito pueblo rojo cerca de Riaza


Mis sobrinos, Juantxo y Blanca, subidos a unas piedras. Lo bueno de los sobrinos que no puedes hacer con los hijos: cuando te cansas de ellos se los quedan sus padres


Blanca pensativa entre los helechos en el hayedo de La Pedrosa, Riaza, Segovia


Otra manera de pensar, en el mismo sitio


Blanca asomándose por el hueco de una vieja haya


Mi hermana Arantxa con su hijo Juantxo, ¡que no para!


La expedición al completo, Arantxa, Juantxo, Lola y Blanca


Tras mucho entrenar, mis sobrinos conmigo en un pose más o menos circense, del que se sienten muy orgullosos