09 noviembre 2007

En las nubes

Una de las cosas que me ha llamado siempre mucho la atención es por qué el Neotrópico (la América tropical) es tan abrumadoramente más diverso que las regiones tropicales asiáticas y africanas.
Mientras Colombia tiene descritas unas 50.000 especies de plantas, Indonesia 25.000 y la República Democrática del Congo tan sólo 10.000. De los tres países, el primero es el más pequeño y el tercero el más grande, y los tres son atravesados por el ecuador.
La teoría ecológica nos dice que según te acercas de los polos al ecuador hay un aumento gradual en la diversidad y riqueza de especies, por lo que los trópicos son mucho más ricos y diversos que las zonas templadas y boreales. Pero curiosamente, en el Neotrópico esa riqueza y diversidad es mayor que en Asia y mucho mayor que en África.
No hay una teoría que explique adecuadamente esta circunstancia y aunque se han propuesto varias hipótesis, la más aceptada y plausible tiene que ver con la presencia humana más antigua en África que en Asia y mucho más que en América, donde es, de hecho, muy reciente.
Esto implicarían un par de hechos, a saber: que el hombre lleva a la extinción a muchas especies con las que comparte el hábitat, y que, por lo visto, como especie, somo incapaces de vivir en total armonía con nuestro entorno.
Otro concepto ecológico muy importante es el de especie clave. Éstas son aquéllas que su presencia o ausencia en su hábitat correspondiente, marca el devenir del mismo, de modo que su presencia enriquece el hábitat y su ausencia lo empobrece. Mucha gente tiende a identificar las especies claves con los grandes animales o depredadores por su capacidad de influir en los ecosistemas, pero no siempre es así.
Frente a la disarmonía del hombre como especie, causante de extinciones y de pérdida de diversidad, tenemos al hombre capaz de seleccionar miles de variaciones de especies de cultivo para su provecho, enriqueciendo su entorno, por lo que creo que el hombre, en su versión preindustrial, es más bien una especie clave de su hábitat y por tanto, bajo esta idea, no tiene sentido que Asia y, especialmente África, sean menos ricos y diversos que América.
A nadie se le había ocurrido antes, pero parece que últimamente la corriente más aceptada de la supuesta menor riqueza de especies del Viejo Mundo, no se debe a cuestiones ecológicas o antropológicas sino académicas: los estudios taxonómicos realizados en Asia y, sobre todo, en África, son mucho menos abundantes que los llevados a cabo en América, donde de todos modos, no se han hecho todos los necesarios.
Y tiene mucho sentido, ya que la mayoría de dichos estudios los hacen instituciones estadounidenses, que tienen en los Neotrópicos su patio trasero y la mayoría de sus estaciones biológicas de formación e investigación.
Según datos actualizados, el país con más especies de anfibios es Brasil, con unas 700, pero se prevé que Indonesia, que actualmente tiene poco menos de 400 citadas, sobrepase las mil. Hay zonas en la República Democrática del Congo (antiguo Zaire y más antiguo Congo Belga) que no han sido muestreadas desde hace más de 50 años, tiempo que, aproximadamente, empleó Jay Savage, en recopilar casi toda la información herpetológica de Costa Rica, país muy diverso y probablemente el país tropical mejor conocido, y por tanto, el que menos incorporaciones a su herpetofauna tendrá en el futuro.
Obviamente hay zonas más diversas que otras; hay características geográficas que favorecen la especiación y barreras naturales que merman la riqueza; y obviamente, y más en los tiempos que vivimos, el hombre influye en su entorno; pero las diferencias tan abismales en riqueza y diversidad entre los continentes probablemente tengan mucho que ver con la ausencia de los estudios necesarios.
Al parecer, se conoce mejor la cara oculta de la Luna, que el fondo del mar; se tiene una idea más aproximada del número de estrellas en el universo que del número de especies en la Tierra y se gasta más dinero en verificar la presencia o ausencia de vida en Marte que en descubrir las distintas formas de vida con las que compartimos el planeta.
¿Cuándo dejaremos de estar en la nubes?
¿Cuándo comenzaremos a tener los pies sobre la tierra?

3 comentarios:

joselito el de la voz de oro dijo...

Una de las cosas que me han enseñado aquí ultimamente, es que hay que tener cuidado cuando se dice que en un sitio hay mayor diversidad que en otro. Parece ser que no es conveniente hablar en general sino hablar de grupos taxonómicos definidos. Teniendo en cuenta esto, no en todos los grupos taxonómicos se cumple que es más diverso en el ecuador que en los polos. Por ejemplo, la mayor diversidad de esponjas se dan bajo los hielos!
En cualquier caso, como generalización a mi modesto parecer es correcto.
Por lo demás estoy de acuerdo, estamos en las nubes!

Iñaki dijo...

Pues sí es verdad, ya habñia oído hablar de lo de las esponjas. De todos modos la diversidad tiene muchas maneras de medirlas, y un cosa que no he puesto es que por según el nivel taxonómico con el tratemos la mayor diversidad en el neotrópico es un hecho hoy por hoy, pero a nivel de familias, África es mucho más diverso en casi todas las clases de vertebrados. Por eso me extraña tanto que sea menos diverso a nivel específico.

Mónica dijo...

anda chaval, baja de las nubes ya y calcula la diversidad de anfibios en Mozambique!